Mostrando las entradas con la etiqueta agua. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta agua. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de marzo de 2017

El Agua nuestra de cada día


Hace una semana viendo las noticias sobre el problema de desabastecimiento de agua en varias ciudades del país, me puse a pensar ¿cuánto me afecta a mí? y la verdad es que en el centro de la ciudad se ha sentido poco este problema porque no se ha cortado el suministro de agua. Otra pregunta que me hice fue ¿cuánto personalmente ahondo el problema o contribuyo a su solución?, entonces, sólo como ejercicio, decidí usar una bañera que tengo en casa para recibir el agua que uso al bañarme, al finalizar me sorprendió ver que era mucho más de lo que imaginaba, por lo menos 20 litros que se van por el desagüe de mi ducha todos los días, sin contar cuando se bañan los demás miembros de mi familia. Entonces me sentí muy culpable y me hice todavía más preguntas ¿El no tener desabastecimiento de agua me da derecho a no ver la dramática realidad de vecinos de zonas alejadas del centro? ¿Sólo tenemos que pensar en nuestro bienestar y el de nuestra familia? ¿Podemos darnos el lujo de no ser conscientes que este problema nos afectará tarde o temprano a nosotros y a nuestros hijos en el futuro?

La crisis del agua que vive nuestro país es una realidad innegable, la estamos viviendo todos los días en Sucre hace más de un mes,  pero creo que todavía no somos conscientes que se trata de un problema que no tiene una solución inmediata y no tiene vuelta atrás porque es resultado de la suma de varios factores, entre ellos el calentamiento global y el fenómeno del niño lo que se traduce en altas temperaturas, lluvias cada vez más escasas, la sequía de varios de nuestros lagos, como el Poopó en el 2015 y el Uru Uru que actualmente está prácticamente perdido. Esto nos lleva a pensar que ya es una realidad que el líquido elemento se está convirtiendo en un artículo al que no todos tendremos igual acceso.

Pero pienso que algo todavía más importante es que esta encrucijada afecta y afectará a todos y que no sólo está en manos de nuestras autoridades sino que también es nuestra responsabilidad y deber, aportar con soluciones como ciudadanos, pero sobre todo hacerlo desde una perspectiva del bien común, es decir de una solución para todos y no sólo para algunos, por tanto imbuida de un  espíritu de solidaridad.

Me parece excelente que las personas se organicen para exigir sus derechos frente a las autoridades locales y nacionales, con marchas y mesas de diálogo en el caso de Sucre, pero también es importante reflexionar profundamente en cuáles deben ser nuestras exigencias. Pedir el abastecimiento de agua es válido pero no es la solución real a este problema porque llegará un momento en que ni el gobierno central ni los locales contarán con recursos hídricos suficientes para abastecer a toda la ciudadanía. Por lo que debemos concentrarnos también en pedir la gestión sostenible a largo plazo de los recursos naturales y no respuestas paliativas que nos contenten a corto plazo.

Por tanto, de las autoridades dependerá una mejor planificación y el diseño de políticas públicas congruentes con su defensa incansable de la madre tierra tan publicitada a nivel internacional. Pero a nosotros como ciudadanos de a pie ¿qué nos toca hacer, cuáles son nuestras obligaciones? Revisando diferentes páginas ecologistas, éstos son tres simples consejos de toda la información en la red:
  • Para lavar autos, aceras y patios usa agua reciclada de la ducha, y del lavado de ropa.
  • Toma duchas más cortas, cierra el grifo mientras te enjabonas, no dejes llaves abiertas al asearte o lavar platos y ropa, usa un vaso para lavarte los dientes.
  • Cierra levemente la llave de paso de tu vivienda no notarás la diferencia.


Principalmente seamos conscientes, si ahorras agua no lo haces sólo para ti sino para toda la población y  éste es tu aporte actual y para el futuro de tus hijos. No dejemos que la falta de este recurso que es un derecho para cada uno de nosotros nos cierre los ojos a ver nuestras obligaciones de ser parte de la solución y de pensar no sólo en nuestro bienestar sino el bien común de los demás,  no dejemos que esta encrucijada nos deshumanice.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Consciencia Ciudadana en Carnaval

La noticia sobre la aprobación del juego con agua en los días de carnaval por el Consejo Municipal de Sucre ha causado reacciones negativas en la población, por ejemplo en redes sociales como Facebook y Whatsaap pude ver post en contra de esta decisión como una que decía: “Degradados a la inconsciencia y la jarana… pobre ciudad, tan bella, con una historia increíble y con tanto daño ahora…” y otra muy interesante “Será que de la forma en que recordamos los sacrificios de animales como ofrendas, los gladiadores, los esclavos que se mataban como espectáculo, algún día nuestros descendientes nos recuerden y digan: ¿festejaban botando agua dulce tratada?... Qué salvajes”. Esto me hizo pensar que nuestra búsqueda de placer inmediato, muchas veces, nos hace olvidar o no ser conscientes de las consecuencias que pueden traer nuestros actos para nuestro futuro y el de próximas generaciones, demostrando así que todavía vivimos una cultura egoísta que sólo piensa en su bienestar y deja de un lado el bien común.
Es cierto que uno debe disfrutar y vivir el presente intensamente, pero esto no quiere decir que tomemos decisiones que dañen a los demás o a nosotros mismos; el año pasado, hace unos cuantos meses atrás, la ciudad sufría de escases de agua preocupante y parece que este problema ha sido olvidado, primero por nuestras autoridades y puede serlo por nosotros si festejamos estos carnavales como si el hecho no existiese o ya se hubiera solucionado.
Nada más lejos de la realidad, pues si bien las autoridades municipales avanzaron en proyectos que solucionen el tema como el proyecto Sucre III, el cual permitiría incrementar el caudal de agua mediante la construcción de dos túneles, evitando así derrumbes que interrumpían el suministro; o la anunciada construcción de una represa en la zona de Cachimayu, uno de los principales afluentes del río Pilcomayo que está ubicado a 15 kilómetros de nuestra ciudad, para abastecer con agua potable a la población. Sin embargo, estos proyectos fueron anunciados hace varios años atrás y todavía no son una realidad por lo que no pueden ser considerados como una solución a corto plazo.
Por tanto, la aplicación de la resolución del Consejo Municipal sería además una falta de solidaridad con las familias de los barrios alejados de nuestra ciudad, pues ellas todavía están sufriendo el desabastecimiento del líquido elemento, teniendo horarios restringidos en los que pueden contar con agua; al igual que los hermanos departamentos de La Paz y Potosí. ¿Cómo es posible que habiendo gente en Sucre y en Bolivia que no tienen agua para cocinar o asearse nosotros la desperdiciemos en un juego?

Uno de los argumentos de los Consejales fue que el juego con agua es una tradición sucrense difícil de evitar y en parte es cierto, las tradiciones, especialmente en Latinoamérica son importantes porque contribuyen a la construcción de nuestra identidad; también es cierto que son acciones que pueden ser repensadas desde una perspectiva de nuestras actuales circunstancias como sociedad y nuestra realidad ambiental. Aquí podríamos preguntarnos, en cuatro días cuántos litros de  agua desperdiciaremos en los juegos carnavaleros? ¿Cuántas familias podrían ser abastecidas con esa cantidad? Aunque el agua no sea bebible, ésta puede ser usada en la limpieza y aseo de los hogares. Otro argumento también es que con la venta de globos algunas familias obtienen recursos económicos, mi pregunta aquí sería: ¿Estas mismas personas están conscientes de cuánto podría afectar a un desabastecimiento general de agua su actividad mercantil?

Pero aún tenemos tiempo, siempre he pensado y lo he expuesto en anteriores entregas de esta columna, no podemos sólo esperar a ver lo que hagan las autoridades, cada uno de nosotros puede aportar con su granito de arena, si contribuimos no jugando con agua este carnaval, explicando a nuestros pequeños la importancia de pensar en los demás y no sólo en nosotros, si no compramos globos con agua y si podemos convencer a más gente que no lo haga estaremos contribuyendo a la solución del problema. Por otro lado creo que lo mejor de las tradiciones es el Carnaval de Antaño que no tiene nada que ver con agua sino con verdaderas costumbres sucrenses como la música y el baile que podemos disfrutar sin afectar a otros. Pienso que sólo así podremos ser recordados como una sociedad o ciudadanos que no se dejaron llevar por intereses mezquinos y egoístas y que a pesar de las tradiciones nos pusimos en los zapatos de los demás siendo solidarios y así contribuimos para que el líquido elemento no sea un derecho sólo de algunos sino de todos.