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jueves, 15 de marzo de 2018

El Arte forma seres humanos más felices



Esta semana quiero considerar un tema que me estuvo preocupando desde el año pasado, pero que recién ahora puedo reflexionar junto a ustedes. Mi hijo se cambió de colegio y el nuevo establecimiento si bien tiene un alto nivel académico, me parece personalmente, que no le da la suficiente importancia al arte; sin embargo creo que muy pocas o casi ninguna unidad educativa lo hace, porque la mayoría de las autoridades educativas de nuestro país no creen que el arte tenga mayores beneficios para la educación.



En contra posición a estas creencias, estudios científicos han demostrado que en realidad el arte contribuye de diferentes maneras al proceso de enseñanza aprendizaje por lo que su importancia dentro del currículo formal debería ser revisada. El primer argumento para demostrar los beneficios de esta actividad es que a través de los sentidos tiene lugar el aprendizaje, una teoría propuesta por reconocidos pedagogos, María Montessori proponía por ejemplo facilitar el aprendizaje a través de material de la vida sensorial que se constituye- según ella- en mucho más que simplemente materiales de enseñanza y que serían cruciales para una educación integral para los alumnos.



Otros argumentos afirman que a través del arte en todas sus ramas: la música, la pintura, la creación literaria, la actuación y otras manifestaciones se puede contribuir al desarrollo de la concentración, del lenguaje hablado y escrito, de habilidades motoras, de la expresión interior y lo más importante de la creatividad. Aquí nos preguntaremos ¿por qué es importante promover la creatividad en nuestras vidas? La respuesta es que a través de esta virtud los seres humanos podemos convertirnos de consumidores pasivos a constructores activos, creadores de ideas, innovaciones, planteamientos de diferente tipo; también nos ayuda a encontrar nuevas y mejores soluciones a diferentes problemas que encontramos en el cotidiano vivir. Nos proporciona además una visión mucho más amplia y distinta de la sociedad y nos permite mantenernos abiertos a nuevas ideas y corrientes.



Entonces la creatividad es una herramienta, virtud o habilidad que servirá en todos los ámbitos de la vida de nuestros hijos, incluidas las ciencias exactas, aquí recuerdo cuando mi sobrino dando un examen de matemáticas encontró otra forma de llegar a un resultado en una operación aritmética y su profesor calificó como incorrecta la respuesta porque no usó el razonamiento enseñado en clase y más bien él creó uno nuevo, esto me lleva a preguntarme ¿qué estamos enseñando a los niños y jóvenes entonces? ¿A repetir lo que un adulto les enseña? ¿A no pensar por sí mismos? Lamentablemente esto pasa si nos concentramos solamente en métodos expositivos y repetitivos en el proceso de enseñanza.



Una falencia que me animo afirmar es que existe en la mayoría de los centros educativos una metodología repetitiva y poco creativa se da en las materias de música y arte que son las únicas reconocidas formalmente, ¿por qué hago esta afirmación?, pues porque desde mi experiencia sé que los profesores de dibujo, muchas veces son los primeros en decirle al alumno que dibuja mal, lo que lleva a dejar de hacerlo y para cumplir con los trabajos pide a alguien que se los haga, lo que no contribuye en nada a tu formación; en la materia de música simplemente se enseña a cantar los himnos, alguna que otra canción y en algunos casos algún baile para el festival de fin de año.  En estos procesos ¿cuánto de creatividad se puede encontrar? si en estas materias que se constituyen en los pocos espacios de motivación a la creatividad no se cumple con este objetivo ¿dónde podrá perfeccionar su potencial creador innato el niño o joven?  Parece ser que en las escuelas no, a no ser que por una suerte cósmica se encuentren con un maestro de estas materias o de otras que crea fervientemente en el potencial de sus alumnos y a través de la curiosidad innata de los más jóvenes pueda cultivar la creatividad en ellos.



No obstante como padres tampoco podemos deslindar nuestra responsabilidad, pues somos los primeros maestros para nuestros hijos por tanto actividades tan simples como enseñarles a cantar desde pequeños, hacerles escuchar todo tipo de música, especialmente la clásica, motivando a que toquen un instrumento; dibujando y escribiendo con ellos y principalmente dejándoles expresarse a través de estos medios estaremos contribuyendo a su formación integral que repercutirá en su felicidad futura. Quiero aclarar que no pienso que se trate de formar artistas profesionales, sino de hacer del arte parte de la vida de cada niño y joven, de lograr que la sepan apreciar en sus distintas disciplinas artísticas, ya que las inclinaciones de cada uno definirán si se dedican al arte o no.



Entonces, a pesar de los cambios que se han presentado a través de leyes educativas en nuestro país parece ser que todavía las artes son las materias menos apreciadas tanto por autoridades, como por los maestros, alumnos e incluso padres de familia. Sin embargo, para los que creemos en los beneficios que puede aportar en la formación de mejores seres humanos nos toca buscar espacios dentro del hogar o fuera para promover la vocación artística de los hijos, puesto que en la vida no significa necesariamente un éxito el culminar una carrera universitaria que le rinda económicamente, sino encontrar una pasión de vida que le haga feliz.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Las pruebas de la vida estudiantil



Debo admitir que esta semana me costó mucho decidir el tema del que escribiría, quería reflexionar sobre los estudiantes, pero no quería hablar solo de la juventud, la alegría y felicidad que significa para muchos esta época de la vida; quería centrarme esta vez en las pruebas que pasamos y que ahora tienen que sortear muchos jóvenes en su paso por el colegio y los primeros años de la universidad.

Para ser más específicos y sin desviarnos en demasiados temas quisiera que nos concentremos  sobre la importancia de la reputación y la autoestima en el colegio, además de cómo manejamos estos temas los adultos frente a nuestros hijos; todo esto si no está bien encaminado puede traer como consecuencia el acoso escolar. Parece un tema duro para un artículo, pero como madre pienso que es muy importante que se discutan sobre estos aspectos y que los padres estemos más conscientes que es una realidad que puede estar afectando a nuestros hijos.

Primero quisiera recapitular algo de mi experiencia en el colegio, tampoco es que recuerde todo, creo que muchas cosas se van olvidando con el paso del tiempo, pero algunos recuerdos quedan, especialmente aquellos que asociamos con sentimientos, como el miedo de no ser algo que quisiéramos ser, esto tal vez les pasa más a la chicas que a los varones, trataré de explicarlo mejor.

En la adolescencia queremos ser las más hermosas, ser admiradas por los demás tanto hombres como mujeres; pero qué pasa cuando no cumples con ese requisito, cuando no te sientes lo suficientemente hermosa. ¿Cómo afecta tu confianza frente a los demás?, ¿Cómo te tratan  por esta razón?, ¿Qué estás dispuesta a hacer para cambiar? Recuerdan haberse hecho esas preguntas en su adolescencia, si no lo hicieron, fueron afortunadas o tal vez simplemente no estuvieron conscientes por su edad.

En la época que estudié los primeros cursos del colegio tuve, como muchas de mis compañeras, estas inseguridades, pero probablemente no fue tan malo porque si bien no contábamos con el apoyo de parte del colegio con profesionales que nos guiaran y aconsejaran, el cariño y la amistad que construimos en el aula sirvió para superar esta etapa de la mejor manera. Sin embargo, algo para reflexionar en este punto es la importancia que le damos a la opinión de los demás y más los adolescentes que están recién configurando su identidad y cualquier bochorno les parece el fin del mundo. Para nosotros que ya pasamos por eso nos parece gracioso y hasta ridículo, pero debemos entender que para ellos es muy importante y actuar en consecuencia.

En estos tiempos han aumentado los peligros; la tecnología por ejemplo, trae consigo la oportunidad de documentar toda la vida de los jóvenes, cualquiera puede filmar con su celular a sus amigos por ejemplo tomando bebidas alcohólicas o en situaciones embarazosas y luego compartirlas en toda la red, ¿Cómo afecta esto en la autoestima y en la seguridad de los más jóvenes?, ¿Cómo afecta su vida y su futuro? ¿Cómo pueden ser extorsionados los jóvenes? Esta situación actualmente se denomina ciberacoso y es un fenómeno que va creciendo exponencialmente. Como padres debemos informarnos sobre ello, debemos conocer el manejo de las redes sociales y lo más importante acompañar y guiar en su uso a nuestros hijos.

Una de las peores consecuencias de no involucrarnos activamente en la vida de nuestros hijos adolescentes es el acoso escolar, es decir cómo algunos jóvenes más fuertes amedrentan y hasta golpean a sus compañeros más tímidos, para demostrar algo a los demás y otros se quedan callados y no hacen nada para defender a las víctimas. Todo esto parece un panorama aterrador, pero las noticias nos confirman estas situaciones, por ejemplo, el joven de un colegio local que acuchilló a su compañero que lo había acosado durante mucho tiempo.

¿Qué podemos hacer como padres? Pienso que lo más importante es enseñar, primero a amarse a uno mismo, a valorarse, a verbalizar sus sentimientos; luego a respetar y tener consideración con los demás, a ser empático con los problemas, penas y conflictos de los otros; a no quedarse callados cuando vean una injusticia y principalmente a pedir ayuda cuando la necesiten y ¿cómo conseguiremos esto? Primero a través del ejemplo, de cómo tratamos a las personas con las que nos relacionamos y también claro con la confianza que vayamos construyendo junto a ellos, ése vínculo que le servirá para identificar como el lugar más seguro, a su propio hogar. Pero también debemos estar atentos a cambios en su comportamiento, notas, depresiones y si sospechamos que son acosados o son acosadores buscar apoyo profesional, solo así formaremos seres humanos que no busquen hacer daño a los demás para sentirse mejor ni tampoco víctimas que no defiendan sus derechos ni de los demás.

martes, 22 de agosto de 2017

¿Por qué es mejor motivar una competitividad sana?





Un tema de interés en una reunión de madres de familia al que asistí, fue el académico; cada una fue planteando su preocupación por mejorar la educación de sus niños y niñas, una de ellas comentó que conocía una profesora de nivelación en lenguaje y otra sobre un curso para mejorar en inglés y matemáticas. Aquí nació el tema de la importancia de contar con toda la ayuda posible para hacer que nuestros pequeños se conviertan en alumnos competitivos. Ante este planteamiento discrepé entre todas porque realmente pienso que todavía son muy pequeños para tomar bajo su responsabilidad tal hazaña. Todas se asombraron cuando les dije esto, pues replicaron que en esta época tan competitiva nuestros hijos deben estar muy bien preparados.

La conversación se diluyó, no recuerdo bien por qué, pero se me quedó la inquietud de sus palabras; es una realidad que vivimos en una época en la que los requerimientos para becas, puestos de trabajo y otros son más exigentes con el paso del tiempo, por ejemplo saber hablar sólo inglés ya no es suficiente, sino es necesario dominar varios idiomas, tener conocimientos sobre las nuevas tecnologías además de los conocimientos específicos de una profesión, y otros conocimientos más. También es cierto que si uno aprende en una edad más temprana se le hace más fácil asimilar todo. No obstante no me parece que esto sea una excusa, primero para llenar de actividades extracurriculares el tiempo libre de nuestros niños y segundo incitar la aplicación de la cara negativa de la competitividad en ellos.

Digo esto porque no es extraño encontrar este tipo de competitividad, la vemos todos los días en las oficinas, en las escuelas, en las universidades y en otros ámbitos, donde no importa cómo se gane, cómo se logre ser el mejor, cómo se llegue a la cima; lo importante es hacerlo y si para ello pasamos por encima de otros, lastimando y humillando está bien. Lo que preocupa puede ser que parece que las personas que hacen esto son las que tienen más éxito, tienen los mejores cargos, las mejores casas, pero deberíamos preguntarnos ¿serán los que se sienten más satisfechos? y yendo más allá ¿serán verdaderamente felices? Apostaría que no, que más bien su ambición va creciendo y nunca encuentran satisfacción con lo que logran y siempre quieren más y harán lo que sea por conseguirlo.

Aquí es donde debemos plantearnos como padres: realmente ¿queremos esto para nuestros hijos, que estén llenos de actividades y estudios sin tener tiempo para jugar, para ser niños? ¿Queremos que por desear ser los mejores de su clase, los más preparados, tener las notas más altas no les importe qué deban hacer y por encima de quién pasar? Y más aún ¿que por querer cumplir expectativas poco realistas, que normalmente son más nuestras como padres, se frustren y se depriman sintiéndose unos fracasados y peor todavía sintiendo que nos decepcionaron?

Qué importante es entonces estar conscientes que cada niño tiene un ritmo en el aprendizaje teórico como práctico, es decir en materias como lenguaje, matemáticas, inglés,  o como en educación física y música; cada uno también tiene habilidades para unas materias más que para otras y finalmente que las notas tanto de primaria como de secundaria no determinan el futuro académico de nuestros pequeños, es decir que ser el mejor de su clase en el colegio no garantiza que será el mejor profesional.

Algo más importante que estarnos comparando con los demás es saber que somos capaces de lograr todo lo que nos propongamos trabajando duro, que cualquier sueño se puede hacer realidad si realmente luchamos por alcanzarlo y que el camino para conseguirlo en compañía es mucho mejor, teniendo el apoyo y el cariño de los seres queridos y  saber también que ayudando a los demás a cumplir sus propios sueños no nos retrasará sino que nos llenará de más energía para conseguir los nuestros.


Por eso creo que, como padres, debemos más bien motivar en nosotros mismos y más en los niños una competitividad sana de superación personal y no en comparación con los demás; es decir la búsqueda en ser hoy mejor que lo que fui ayer; una competitividad que no deje de lado el trabajo en equipo, la cooperación y la solidaridad y que promueva además el disfrute de aprender exigiéndonos sí, pero sin presiones desmedidas porque lo importante es aceptarnos como somos y aceptar a los demás de la misma forma, buscando siempre ser la mejor persona en la que podemos convertirnos.

¿Hacemos buen uso de las nuevas tecnologías?





Esta semana me puse a pensar cuánto tiempo dedicamos al uso de las nuevas tecnologías; entonces estuve consciente de ello; en la mañana después de dejar en la escuela a mi hijo mayor navego en el celular mientras voy en micro; cuando llego a casa, si mi bebé está tranquilo, también leo algunos artículos que me interesan y claro chateo con mi esposo, estoy conectada casi todo el día, pero voy revisando novedades cuando tengo algo de tiempo, que no es mucho con mi pequeño. Sin embargo, también es cierto que usamos Internet cuando mi hijo hace sus tareas, nos sirve para buscar dibujos o algo que le interese; en el almuerzo prohibimos el uso de celulares porque nos dimos cuenta que ya no conversábamos como antes teniendo en la mesa estos aparatos.

Si nos ponemos a ver a las personas en la calle, una gran mayoría, se han acostumbrado a revisar el celular en casi todo momento por eso todos caminan con celular en la mano, si esperamos a alguien o mientras caminamos. Lamentablemente esto no es diferente dentro de nuestros hogares ya sea por trabajo o por simple curiosidad, nos estamos volviendo esclavos de la tecnología.

Por todas estas razones les propongo, reflexionar sobre el uso de la tecnología en los hogares y cómo afecta a nuestra interrelación con nuestros familiares. Lo que me di cuenta es que el uso del celular en particular, cada vez va consumiendo más el preciado  tiempo que tenemos, ahora no son sólo los adolescentes los que se quedan viendo el celular o la computadora horas y horas. Es cierto que su uso muchas veces se debe a temas profesionales, pero este fenómeno también hace que llevemos más trabajo a casa y así esto se vuelve una excusa para convertirse en una prioridad por encima de pasar tiempo de calidad en familia.

Por eso, es tiempo de dar el ejemplo a nuestros hijos o a los más jóvenes de la casa y empezar a dar prioridad a lo que realmente es importante, es decir, a cultivar y mejorar los vínculos afectivos con los seres queridos y empezar a practicar más el diálogo cara a cara, entonces, en vez de publicar en las redes sociales cuánto amamos a nuestros padres, hermanos o hijos, digámosles te amo ahora mismo, abrazándoles y compartiendo el tiempo con ellos, así les demostraremos cuán importantes son en la vida y será mucho más satisfactorio que recibir un “me gustas” de otras personas.

No obstante todo esto, no me gustaría satanizar a las nuevas tecnologías porque su desarrollo trajo consigo muchas ventajas, como el acceso a una mayor cantidad de información a bajo costo, por ejemplo para nosotros los padres que a veces nos sentimos confundidos sobre algunos temas de crianza, alimentación y otros podemos encontrar respuestas e ideas en la web. También se constituyen en una herramienta muy útil para la escuela, la universidad y el trabajo y ni qué decir para el entretenimiento y el relacionamiento con familiares y amistades que se encuentran lejos; además que en un futuro más cercano de lo que creemos si no sabemos usar éstas nos aislaremos del resto del mundo y podremos pasar por los nuevos analfabetas tecnológicos. Pero no por esto debemos dejar que su uso indiscriminado nos aísle de las personas que queremos, de las que están física y emocionalmente junto a nosotros. Para esto dentro de casa será importante plantearnos límites de uso, un consejo interesante que leí fue tener contenedores de celulares, donde todos los de la familia dejen allí su aparato a la hora de comer o en un momento familiar.

Entonces debemos aprender y enseñar que el buen uso de las nuevas tecnologías no tienen que interferir en las relaciones familiares y amistosas, por lo que debemos priorizar pasar más tiempo en familia, conversando, paseando, viendo una película, haciendo deporte, jugando algo juntos, en vez de publicar cuánto nos divertimos y amamos en nuestra familia. Tratemos de salir con amigos a pasear, comer y divertirnos sin tener la necesidad de publicarlo, volvamos a disfrutar de la vida y de las cosas simples como una tarde de sol en un parque, de jugar con las mascotas, leer un buen libro y muchas otras más que nos hacen humanos y las que en realidad nos ayudan a ser verdaderamente felices.


sábado, 12 de agosto de 2017

¿Cómo es un maestro inolvidable?



El Día del Maestro Boliviano nuevamente me inspira para reflexionar sobre este personaje tan importante en la vida de cada ser humano, en un artículo anterior proponía repasar la importancia de que los maestros tengan una remuneración acorde a su responsabilidad y la necesidad de su formación y vocación comprometida. Ahora les propongo ir más allá, recordar a los maestros que marcaron huella, que además de enseñarnos su materia nos convirtieron en las personas que somos ahora, es decir tratar de escudriñar o tal vez siendo más precisa describir las cualidades de los  mejores profesores que pasaron por nuestra vida o por la de nuestros hijos.

Quisiera empezar planteando algo que me parece fundamental y es que uno de los objetivos más importantes en la formación de los pequeños, en las aulas, debería ser la educación en valores porque si bien lo académico es lo primero, debe equilibrarse con la ética pues como decía mi querido docente Gonzalo Gantier somos seres sentí pensantes. Si bien es cierto que el primer lugar donde deben enseñarse los valores es el hogar y los padres somos los responsables, también es una realidad que los maestros son igual de importantes en la vida de sus estudiantes, pues pasan con ellos mucho tiempo y comparten muchas experiencias; incluso como leí en algún lugar, puede pasar que sus aulas sean el único lugar seguro y agradable que tengan los pequeños, por lo que la responsabilidad del educador aumenta considerablemente.

Por todas estas razones quiero que nos planteemos las cualidades más importantes para que un maestro haga la diferencia en la vida de sus alumnos y deje la mejor experiencia en los años de escuela y colegio, pero lo más importante, tal vez, que de esta forma contribuya a la formación de buenas personas y mejores ciudadanos.

Entonces estas cualidades, no sólo en lo académico sino en valores, las resumiría de la siguiente manera:
-          Ser un especialista; es decir que conocer la materia que imparte a profundidad, ser un experto en ella para poder compartir sus conocimientos con sus alumnos, pero además contar con una metodología sólida, pero que pueda adaptarse a la realidad de cualquier estudiante.
-          Ser motivador; lo que significa que cualquiera sea la materia que dicte tiene que tener la capacidad suficiente de motivar a cada uno de sus alumnos, primero a interesarse y luego buscar ser los mejores en la materia, no necesariamente en una competencia sino más bien que no se conforme con que algunos alumnos sean buenos en su aula sino que motive a todos porque todos pueden ser mejores.
-         Ser amables y agradables; estas cualidades me parecen fundamentales porque si los maestros no se ganan el aprecio y más aún el cariño de sus estudiantes será muy difícil llegar a ellos con cualquier conocimiento, además que estas cualidades servirán para que los niños y jóvenes tengan confianza de preguntar y compartir sus preocupaciones con su profesor. Siendo cariñosos y atentos a lo que les pasa a sus estudiantes los maestros realmente pueden cambiar vidas.
-          Ser apasionados por lo que hacen; como en cualquier profesión si les gusta su labor diaria se interesarán en formarse más y mejor no sólo en cursos sino a través de la lectura y la investigación y por supuesto estarán comprometidos en que todos sus alumnos alcancen el éxito en su materia invirtiendo incluso más tiempo de lo que su contrato exija.
-          Ser creativos; no sólo en las formas de llegar a sus alumnos, tomando en cuenta que los grupos en las aulas son heterogéneos y existen alumnos que tienen formas diferentes para aprender, el maestro también debe ser creativo en las herramientas que use, haciendo que el alumno llegue a cada clase con mayores expectativas de aprender.
-          Ser paciente y justo, es importante que a pesar de ser amable el maestro imponga disciplina en su clase es decir que se gane el respeto de sus estudiantes y para esto le servirá mucho la paciencia, porque si uno como madre a veces pierde la calma con un par de niños, un profesor trabajando con más de 20 niños, adolescentes o jóvenes tendrá que armarse de una paciencia mayor para llegar positivamente a su audiencia.

Seguramente, podrían incluirse muchas más cualidades a esta pequeña lista para describir a los buenos maestros, a los que marcan un hito en tu vida y los que con su ejemplo educan en valores y en conocimiento buscando un equilibrio en ambos. Espero que estas líneas sirvan no sólo para exigir estas cualidades en los maestros en general y los de nuestros hijos ,sino también para agradecer  a aquellos maestros que fueron de esta forma con nosotros y lo son y serán con nuestros hijos; porque son esos profesores a los que recordaremos cuando sus enseñanzas nos sirvan en la vida diaria y podamos contar a hijos y nietos que gracias a ellos pudimos convertirnos en mejores seres humanos y a su vez compartir con los que nos siguen en el camino de la vida.


El mejor maestro es un ejemplo a seguir



En la coyuntura actual, cuando vemos a los maestros movilizándose en todas las ciudades, exigiendo un aumento salarial y otros beneficios; no podemos dejar de recordar a nuestros propios profesores de la infancia y de la juventud; personalmente recuerdo con mucho cariño aquellos que me inspiraron a ser mejor persona, a los que motivaron mi curiosidad por saber más, a los que con cariño me corrigieron, a los que me retaron para demostrarles que yo podía; pero también hubo aquellos que con una sola sentencia acabaron con alguno de mis sueños, o que con su cansancio mataron mi interés sobre un tema, o aquellos que estaban aburridos de su profesión y venían de mal humor a cumplir sus horarios y peor aún aquellos que ni recuerdo qué me enseñaron.

Por tanto, nadie puede negar que la labor de los maestros en la construcción de una sociedad más humana y justa es esencial. En sus manos se encuentran los cerebros de niños y jóvenes para moldearlos según lo que ellos crean que es lo mejor o en muchos casos, como alguien dijo más bien formar una actitud crítica en sus estudiantes que les haga dudar de todo lo que les dicen. Pero están también  bajo su responsabilidad los espíritus y sueños de sus alumnos, algo más frágil que deberían cuidar mucho más y no tomar a la ligera. Por lo que de ellos dependerá la formación de seres humanos que equilibren la razón con el corazón, la ciencia con la conciencia, porque como dicen “la sabiduría sin amor es un elemento destructivo”.

Por tanto, al ser tan fundamental esta labor merecen una remuneración acorde a su responsabilidad y no así que sea una de las profesiones peor pagadas en el país, por ejemplo es totalmente ilógico que su salario no pueda compararse con la de un médico o un arquitecto. El Estado debe ser consiente que en sus manos recae el futuro mismo de la nación, puesto que de las aulas saldrán los futuros presidentes, científicos y líderes que podrían cambiar a Bolivia.

Sin embargo, es cierto que ha decaído en gran medida la verdadera vocación en esta profesión y no quedan muchos profesores que estén completamente entregados a la formación de mejores seres humanos críticos, seguros de sí mismos y que tengan el sueño de cambiar al mundo. Por el contrario, parece ser que entre los postulantes para maestros prima más el interés por un trabajo seguro, horarios cómodos y buenas vacaciones.

Para subsanar esta crisis de vocación pienso que es importante incidir en una mayor exigencia en el momento de la admisión a esta carrera y en el proceso de formación porque además, ahora, aparte de los conocimientos esenciales en cualquier materia, las estrategias metodológicas variadas y creativas y, por supuesto, de la pasión por la educación; es indispensable la formación en el uso de nuevas tecnologías, puesto que quienes no tienen este conocimiento serán derrotados por el internet, los videojuegos y los celulares, ya que ahora tanto niños  como jóvenes están más interesados en ellos, que en escuchar el mismo discurso de siempre muchas veces desactualizado de los profesores. Éste es un reto que puede ser una gran oportunidad para un maestro o maestra con vocación para enseñar.


En conclusión la profesión de la docencia en cualquier país que vea como prioritaria la educación de su ciudadanía tiene que ser una de las más valoradas, empezando por un sueldo acorde a su responsabilidad; por lo que esto dará la posibilidad de una exigencia mayor a los maestros que deberán ser aquellos que renueven, protejan e incentiven a los futuros ciudadanos de nuestro país. Así esperamos contar en las aulas de nuestros hijos y nietos con verdaderos profesores que sean exigentes, interesantes, que enseñen a cuestionar, que promuevan una visión crítica, que contagien pasión por su materia, que cuiden y ayuden a cumplir los sueños de sus alumnos, que fortalezcan su espíritu y que en síntesis sean el mejor ejemplo a seguir, porque como escribió Celso Antunes “Para ser un educador de verdad, un verdadero maestro, todo profesor debe, antes, ser una gran persona”.

jueves, 15 de junio de 2017

El mejor maestro es un ejemplo a seguir

El mejor maestro es un ejemplo a seguir


En la coyuntura actual, cuando vemos a los maestros movilizándose en todas las ciudades, exigiendo un aumento salarial y otros beneficios; no podemos dejar de recordar a nuestros propios profesores de la infancia y de la juventud; personalmente recuerdo con mucho cariño aquellos que me inspiraron a ser mejor persona, a los que motivaron mi curiosidad por saber más, a los que con cariño me corrigieron, a los que me retaron para demostrarles que yo podía; pero también hubo aquellos que con una sola sentencia acabaron con alguno de mis sueños, o que con su cansancio mataron mi interés sobre un tema, o aquellos que estaban aburridos de su profesión y venían de mal humor a cumplir sus horarios y peor aún aquellos que ni recuerdo qué me enseñaron.
Por tanto, nadie puede negar que la labor de los maestros en la construcción de una sociedad más humana y justa es esencial. En sus manos se encuentran los cerebros de niños y jóvenes para moldearlos según lo que ellos crean que es lo mejor o en muchos casos, como alguien dijo más bien formar una actitud crítica en sus estudiantes que les haga dudar de todo lo que les dicen. Pero están también  bajo su responsabilidad los espíritus y sueños de sus alumnos, algo más frágil que deberían cuidar mucho más y no tomar a la ligera. Por lo que de ellos dependerá la formación de seres humanos que equilibren la razón con el corazón, la ciencia con la conciencia, porque como dicen “la sabiduría sin amor es un elemento destructivo”.
Por tanto, al ser tan fundamental esta labor merecen una remuneración acorde a su responsabilidad y no así que sea una de las profesiones peor pagadas en el país, por ejemplo es totalmente ilógico que su salario no pueda compararse con la de un médico o un arquitecto. El Estado debe ser consiente que en sus manos recae el futuro mismo de la nación, puesto que de las aulas saldrán los futuros presidentes, científicos y líderes que podrían cambiar a Bolivia.
Sin embargo, es cierto que ha decaído en gran medida la verdadera vocación en esta profesión y no quedan muchos profesores que estén completamente entregados a la formación de mejores seres humanos críticos, seguros de sí mismos y que tengan el sueño de cambiar al mundo. Por el contrario, parece ser que entre los postulantes para maestros prima más el interés por un trabajo seguro, horarios cómodos y buenas vacaciones.
Para subsanar esta crisis de vocación pienso que es importante incidir en una mayor exigencia en el momento de la admisión a esta carrera y en el proceso de formación porque además, ahora, aparte de los conocimientos esenciales en cualquier materia, las estrategias metodológicas variadas y creativas y, por supuesto, de la pasión por la educación; es indispensable la formación en el uso de nuevas tecnologías, puesto que quienes no tienen este conocimiento serán derrotados por el Internet, los vídeo juegos y los celulares, ya que ahora tanto niños  como jóvenes están más interesados en ellos, que en escuchar el mismo discurso de siempre muchas veces desactualizado de los profesores. Éste es un reto que puede ser una gran oportunidad para un maestro o maestra con vocación para enseñar.

En conclusión la profesión de la docencia en cualquier país que vea como prioritaria la educación de su ciudadanía tiene que ser una de las más valoradas, empezando por un sueldo acorde a su responsabilidad; por lo que esto dará la posibilidad de una exigencia mayor a los maestros que deberán ser aquellos que renueven, protejan e incentiven a los futuros ciudadanos de nuestro país. Así esperamos contar en las aulas de nuestros hijos y nietos con verdaderos profesores que sean exigentes, interesantes, que enseñen a cuestionar, que promuevan una visión crítica, que contagien pasión por su materia, que cuiden y ayuden a cumplir los sueños de sus alumnos, que fortalezcan su espíritu y que en síntesis sean el mejor ejemplo a seguir , porque como escribió Celso Antunes “Para ser un educador de verdad, un verdadero maestro, todo profesor debe, antes, ser una gran persona”