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jueves, 15 de marzo de 2018

El efecto positivo de la música en nuestra vida



“La música es la banda sonora de la vida” Dick Clark; concuerdo completamente con este presentador reconocido en el mundo, para mí la vida sin música no sería la que es, me declaro una melómana empedernida, es decir que si tengo una adicción es a la música. Desde que tengo uso de razón mi vida ha estado envuelta de esta maravillosa creación del hombre, desde los boleros y baladas que mi tía Margarita ponía a todo volumen cuando arreglaba la casa, hasta la nueva trova de mi tío Willy; poco a poco fui creciendo y descubriendo los géneros que me gustaban y los que disfruto como el rock, el jazz, la nueva trova y muchos más, primero solo en las radios para luego recién disfrutarlos en casettes y luego en discos compactos.

Cada momento feliz y triste de mi vida tiene de fondo la música, como cuando estaba enamorada por primera vez, mis desilusiones, mi matrimonio, cuando estaba a punto de dar a luz a mis dos hijos, o mis días más tristes, y espero que cuando muera también; como en una película cada momento tiene su propia banda sonora que va desde “It is love” de  Whitesnake hasta “Time” de Alan Parsons Project, así como “Georgia on my mind” de Ray Charles, “Si tú me miras” de Alejandro Saenz, “Ojalá” de Silvio Rodríguez, o las canciones de las bandas bolivianas Octavia y Efecto Mandarina.

Pero ¿cuál será la influencia de la música en la vida de los seres humanos? la ciencia ha ido descubriendo que es cierto eso que sólo intuíamos los melómanos, la música afecta, en la mayoría de los casos, positivamente en nuestra vida no solo causándonos placer cuando la oímos o creamos, sino los estudios están demostrando que sus frutos son muchísimos más diversos y ricos. Por ejemplo, en una investigación de la Universidad Northwester (EE UU) se ha descubierto que gracias a la formación musical, en niños pequeños, se ha conseguido un vocabulario más desarrollado, mayor concentración y otros aspectos de la comunicación humana, por tanto aporta de sobremanera en el desarrollo cognitivo humano y en el estímulo de nuestra inteligencia.

No obstante no se quedan ahí sus beneficios, según la Universidad Caledoniana de Glasgow, “recetar” música parece ser que logra disminuir dolores físicos y emocionales, acelerando la  recuperación de las personas que están enfermas.  Cuando estuve cinco días hospitalizada este año, si no hubiera sido la música que tenía en el celular y la que compartía con nosotros un joven residente no hubiera aguantado todo ese tiempo. Me imaginaba que las salas en todos los centros médicos serían mucho más agradables con dulces ritmos en sus parlantes, pues según la misma investigación se reduciría el estrés, el insomnio, la depresión, calmando el dolor y mejorando la inmunidad. Así corrobora otro análisis, esta vez del Instituto de Investigación del Cáncer del Reino Unido que anunció los resultados de una investigación que lleva a cabo desde 2002 que demuestran que las técnicas de relajación en las que se emplean melodías pueden reducir hasta el treinta por ciento los dolores y las náuseas derivadas de la quimioterapia en tratamientos contra el cáncer de mama.

Con todos estos respaldos científicos podemos afirmar que el poder de la música no solo influye en nuestro estado emocional, como cuando estamos tristes y una melodía alegre puede animarnos, o una melodía que nos traiga recuerdos pueda tornarnos nostálgicos o tristes sino que también su impacto a nivel neurológico, físico y emocional, puede considerarse como una herramienta más dentro del desarrollo del ser humano.



Por tanto como afirmó Bono el vocalista de la banda inglesa U2 “La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a las personas”, gracias a esta forma del arte las personas pueden llegar a ser más felices y por tanto compartir esa alegría con los demás, pues la música como cualquier tipo de disciplina artística promueve la expresión de las personas, cambia estados de ánimos y por tanto contribuye a que seamos mejores seres humanos más empáticos y solidarios con los demás pues como afirma el cantautor estadounidense Jason Mraz “la música es un arma en la guerra contra la infelicidad”.

El Arte forma seres humanos más felices



Esta semana quiero considerar un tema que me estuvo preocupando desde el año pasado, pero que recién ahora puedo reflexionar junto a ustedes. Mi hijo se cambió de colegio y el nuevo establecimiento si bien tiene un alto nivel académico, me parece personalmente, que no le da la suficiente importancia al arte; sin embargo creo que muy pocas o casi ninguna unidad educativa lo hace, porque la mayoría de las autoridades educativas de nuestro país no creen que el arte tenga mayores beneficios para la educación.



En contra posición a estas creencias, estudios científicos han demostrado que en realidad el arte contribuye de diferentes maneras al proceso de enseñanza aprendizaje por lo que su importancia dentro del currículo formal debería ser revisada. El primer argumento para demostrar los beneficios de esta actividad es que a través de los sentidos tiene lugar el aprendizaje, una teoría propuesta por reconocidos pedagogos, María Montessori proponía por ejemplo facilitar el aprendizaje a través de material de la vida sensorial que se constituye- según ella- en mucho más que simplemente materiales de enseñanza y que serían cruciales para una educación integral para los alumnos.



Otros argumentos afirman que a través del arte en todas sus ramas: la música, la pintura, la creación literaria, la actuación y otras manifestaciones se puede contribuir al desarrollo de la concentración, del lenguaje hablado y escrito, de habilidades motoras, de la expresión interior y lo más importante de la creatividad. Aquí nos preguntaremos ¿por qué es importante promover la creatividad en nuestras vidas? La respuesta es que a través de esta virtud los seres humanos podemos convertirnos de consumidores pasivos a constructores activos, creadores de ideas, innovaciones, planteamientos de diferente tipo; también nos ayuda a encontrar nuevas y mejores soluciones a diferentes problemas que encontramos en el cotidiano vivir. Nos proporciona además una visión mucho más amplia y distinta de la sociedad y nos permite mantenernos abiertos a nuevas ideas y corrientes.



Entonces la creatividad es una herramienta, virtud o habilidad que servirá en todos los ámbitos de la vida de nuestros hijos, incluidas las ciencias exactas, aquí recuerdo cuando mi sobrino dando un examen de matemáticas encontró otra forma de llegar a un resultado en una operación aritmética y su profesor calificó como incorrecta la respuesta porque no usó el razonamiento enseñado en clase y más bien él creó uno nuevo, esto me lleva a preguntarme ¿qué estamos enseñando a los niños y jóvenes entonces? ¿A repetir lo que un adulto les enseña? ¿A no pensar por sí mismos? Lamentablemente esto pasa si nos concentramos solamente en métodos expositivos y repetitivos en el proceso de enseñanza.



Una falencia que me animo afirmar es que existe en la mayoría de los centros educativos una metodología repetitiva y poco creativa se da en las materias de música y arte que son las únicas reconocidas formalmente, ¿por qué hago esta afirmación?, pues porque desde mi experiencia sé que los profesores de dibujo, muchas veces son los primeros en decirle al alumno que dibuja mal, lo que lleva a dejar de hacerlo y para cumplir con los trabajos pide a alguien que se los haga, lo que no contribuye en nada a tu formación; en la materia de música simplemente se enseña a cantar los himnos, alguna que otra canción y en algunos casos algún baile para el festival de fin de año.  En estos procesos ¿cuánto de creatividad se puede encontrar? si en estas materias que se constituyen en los pocos espacios de motivación a la creatividad no se cumple con este objetivo ¿dónde podrá perfeccionar su potencial creador innato el niño o joven?  Parece ser que en las escuelas no, a no ser que por una suerte cósmica se encuentren con un maestro de estas materias o de otras que crea fervientemente en el potencial de sus alumnos y a través de la curiosidad innata de los más jóvenes pueda cultivar la creatividad en ellos.



No obstante como padres tampoco podemos deslindar nuestra responsabilidad, pues somos los primeros maestros para nuestros hijos por tanto actividades tan simples como enseñarles a cantar desde pequeños, hacerles escuchar todo tipo de música, especialmente la clásica, motivando a que toquen un instrumento; dibujando y escribiendo con ellos y principalmente dejándoles expresarse a través de estos medios estaremos contribuyendo a su formación integral que repercutirá en su felicidad futura. Quiero aclarar que no pienso que se trate de formar artistas profesionales, sino de hacer del arte parte de la vida de cada niño y joven, de lograr que la sepan apreciar en sus distintas disciplinas artísticas, ya que las inclinaciones de cada uno definirán si se dedican al arte o no.



Entonces, a pesar de los cambios que se han presentado a través de leyes educativas en nuestro país parece ser que todavía las artes son las materias menos apreciadas tanto por autoridades, como por los maestros, alumnos e incluso padres de familia. Sin embargo, para los que creemos en los beneficios que puede aportar en la formación de mejores seres humanos nos toca buscar espacios dentro del hogar o fuera para promover la vocación artística de los hijos, puesto que en la vida no significa necesariamente un éxito el culminar una carrera universitaria que le rinda económicamente, sino encontrar una pasión de vida que le haga feliz.