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jueves, 15 de marzo de 2018

Los peligros del mal uso de las Redes Sociales



Las redes sociales se han convertido en una parte importante de nuestro diario vivir y especialmente en la vida de los adolescentes y los jóvenes porque como los han nombrado son los “nativos digitales”, es decir que nacieron en esta época digital, por tanto las manejan y consumen de manera natural y en muchos casos compulsivamente. En estas redes los jóvenes y los que no somos tan jóvenes pasamos gran parte de nuestro tiempo gracias a que no solo las encontramos en las computadoras sino también en los teléfonos celulares; en estos espacios se puede interactuar socialmente, compartir intereses como música y películas, aunque también pueden usarse para la coordinación de trabajos escolares y otros usos.

Sin embargo, los más jóvenes también están expuestos a diversos peligros, el primero es el mal uso que pueden dar a estos espacios porque no conocen nociones básicas de seguridad que las mismas redes ofrecen, o por publicar demasiada información personal e íntima, aceptar a personas desconocidas como amigos, informar sobre cada actividad que realizan diariamente, dejarse influenciar por amigos, entre estos peligros también existen algunos juegos o desafíos que si bien no nacen en estos espacios virtuales son los mejores medios y se hacen virales, expandiendo su daño a todos aquellos que descuidadamente decidan entrar en el juego.

Tal vez el más conocido en Latinoamérica fue el de la Ballena Azul, ese macabro juego en el que invitaban a los jóvenes  a ser parte de un grupo cerrado, ahí les iban imponiendo cincuenta retos empezando por dibujar una ballena, luego dibujar la misma con una navaja en sus cuerpos y el reto final dejarse caer desde un edificio. Pero este juego no fue, ni es un fenómeno aislado existen muchos más, como los retos en los que los jóvenes van etiquetando a amigos a quienes desafían para cumplirlos y claro para probarlo deben subir un video haciéndolo; entre los más populares están el de patinar por fuera en trenes en movimiento; de golpear a alguien en la calle y noquearlo; otros como el ahorcarse  hasta perder el conocimiento, echarse vodka al ojo,  ponerse un condón en la cabeza hasta asfixiarse al hacerlo. El último que reportan los medios es el “Reto de las 48 Horas” que incita a los jóvenes a perderse de su casa durante ese tiempo, así conseguir que los familiares se preocupen y anuncien su desaparición por las mismas redes.

Uno que me llamó mucho mi atención estaba dirigido a niñas pequeñas porque ofrecía la forma de convertirlas en hadas; era una indicación de despertar en un horario en el que toda la familia durmiera, decir unas palabras mágicas, dirigirse a la cocina y abrir las hornillas de gas sin encenderlas, de esta forma el gas mágico las convertiría en hadas al día siguiente. Imagínense la cabeza de una niña que cree todavía en las hadas, seguro lo haría sin dudarlo.

Estos son tan solo unos ejemplos de lo que se puede encontrar en las redes y podríamos preguntarnos ¿por qué lo hacen los jóvenes? Pues definitivamente porque estos juegos han sido pensados para llegar a lo más vulnerable que tienen los adolescentes, por ejemplo la creencia de que realizar estas acciones no tendrá consecuencias demasiado peligrosas ni a largo plazo, pero también a la preocupación de ser aceptados, como parte de un grupo, de sentirse importantes y libres, de ser alguien y demostrar que pueden  hacerlo; emociones y sensaciones que posiblemente no consiguen dentro de su hogar o la escuela.

Es por estas razones que los padres además de conocer las actividades de los hijos en la Red  de Internet, también somos responsables de brindarles espacios donde sean escuchados, se sientan seguros y aceptados como son, puedan construir a través de nuestro apoyo y cariño poco a poco su propia identidad, conozcan la libertad con límites claros, fortaleciendo una autoestima saludable a través de la cual se cuiden a sí mismos y respeten a los demás.

Estos y muchos otros peligros seguirán circulando por este tipo de espacios porque su característica es la virtualidad, es decir la web es un lugar donde uno puede aparentar ser cualquier cosa y las intenciones u objetivos de cada acción no siempre son lo que dicen ser, por tanto ¿cómo podemos proteger a nuestros hijos? Principalmente actualizarnos continuamente en el ámbito tecnológico; delimitar el consumo de estos espacios, promover otro tipo de actividades, como el deporte o el arte; estar atentos a cualquier cambio emocional, de actitud o incluso en el aprovechamiento escolar y si encontramos algún indicio de éstos y no sabemos cómo manejar esta situación, buscar apoyo profesional.

Algo muy interesante es que la misma Internet nos puede brindar ayuda a través de aplicaciones de control parental, buscando encontré varias que ofrecen muy buenas alternativas que le dan a los progenitores la oportunidad de controlar lo que consumen sus hijos y definir por cuanto tiempo podrán navegar en la web, entre ellas las más interesantes y que tienen una opción muy completa y gratuita son: Parenty Control, Qustodio, Norton Family que ofrecen consultar el historial de navegación, restringir páginas y aplicaciones además de definir horarios de acceso a las redes sociales. Como estas, deben existir muchas más para los que estén interesados, en nuestras manos se encuentra la salud física y emocional de los hijos; no esperemos a que los problemas vayan creciendo hasta convertirse en irreversibles.

Finalmente los valores que nosotros enseñemos a nuestros pequeños, especialmente con el ejemplo serán las armas más poderosas que tendrán en sus manos a la hora de decidir, participar o no en estos juegos y ni siquiera la presión social de sus compañeros, vulnerarán su decisión porque estarán tan seguros de sí mismos que no les importará lo que les digan, pues los cimientos de los valores los protegerán, formando así un ser humano que tenga criterio propio, que esté consciente de lo que es correcto o no y por tanto vivirá una vida plena y feliz.

jueves, 15 de junio de 2017

El Padre ideal

El Padre ideal


En mi vida no tuve la oportunidad de contar con un padre presente, mi abuelo fue la figura paterna que de pequeña admiré, a pesar de que como todos los de su generación y por sus doce hijos y sus más de quince nietos no tenía mucho tiempo, me brindaba su cariño que confortaba mi corazón, especialmente en estas fechas en las que en la escuela todos celebraban a sus papás. Sin embargo, el resto del año, podía sobrevivir sin un padre a mi lado. Como para muchos mi mamá fue lo suficientemente fuerte, valiente y trabajadora para sacarnos adelante a mis hermanos y a mí; así fue padre y madre para nosotros, pero debo admitir que siempre resentí la ausencia paterna; a veces cuando peleaba con mi mamá, que era seguido, soñaba que mi padre venía a rescatarme, pero nunca lo hizo. Después de toda una vida sin él a penas ahora voy entendiendo el verdadero significado de ser padre esto gracias a mi esposo que es el papá que más admiro y el ideal para mis hijos.
Como mi historia, deben existir miles más, incluso otras más escalofriantes en las que la ausencia del progenitor no es el problema sino su presencia tóxica y enferma. No obstante hay muchos más padres también que aman y acompañan a sus hijos, por lo que concluyo que los padres cumplen una labor trascendental en la vida de todos nosotros y por tanto son los responsables para la formación de personas más humanas o lo contrario, dependiendo del rol que cumplan a lo largo de nuestra existencia.
Pienso que también es cierto que es difícil ser padre hoy porque seguimos siendo una sociedad machista que define la tarea de los progenitores como simples proveedores sin derecho ni obligación a inmiscuirse en la educación y acompañamiento de sus hijos. Esto lo vemos en los colegios, en las reuniones de padres de familia, las madres son casi las únicas que asisten. De la misma forma, es esta sociedad la que lo reprime a manifestar sus sentimientos a sus seres queridos y por tanto no puede enseñar, con el ejemplo, a sus hijos a administrar correctamente sus emociones. Un ejemplo claro es cuando tanto hombres y mujeres reaccionan frente al llanto de los más pequeños diciéndoles que sólo las niñas lloran, que qué van a pensar los demás si los ven así; que cuando los hijos se enojan, los padres se enojan el doble y así muchas más reacciones negativas.
Por estas razones a veces lo mejor que puede hacer un padre es alejarse de la vida de sus hijos para no maltratarlos con su toxicidad. Pero hay también aquellos que de todas formas se quedan y dañan de tantas formas a quienes  debían proteger y amar, así van convirtiendo sus hogares en pequeños infiernos a los que sus hijos no quieren regresar o los van replicando, ellos mismos, en otros espacios como la escuela convirtiéndose en los victimarios y engrosando así el número de personas deshumanizadas que posiblemente reproducirán este círculo de dolor y abuso con sus propias familias.
Pero no todo es obscuro y malo, claro que sí, existen miles de padres amorosos que después de una agotadora jornada de trabajo llegan a sus casas a jugar con sus hijos, que les enseñan con su ejemplo a amar y ser amados; a respetarse a uno mismo y a los demás; a valorar la dignidad humana y a luchar para defenderla sobre cualquier injusticia; aquellos padres que hacen cualquier sacrificio por ver felices a sus niños y también los que se quedan solos porque la madre ha abandonado el hogar o ha fallecido y tienen que ser ellos solos padre y madre al mismo tiempo. Éstos son los padres responsables de dejar su mejor legado en este mundo, personas felices y más humanas que saben que en el amor y servicio a los demás encontrarán una vida plena.
Para mí, entonces, el padre ideal no es aquel que no comete errores, sino aquel que si los comete pide perdón a sus hijos y les enseña a perdonar con amor, aquel que todos los días lucha consigo mismo para convertirse en el mejor ejemplo para sus hijos y el que tiene el sueño no de tener hijos exitosos, sino felices, porque sólo así entenderán el verdadero sentido de la vida. Es a estos padres a los que debemos agradecer, valorar y festejar todos los días y no sólo el 19 de marzo.



miércoles, 1 de marzo de 2017

Niños Seguros, Padres Felices

Fue uno de los momentos más aterrorizantes de mi vida, la impotencia de no saber qué hacer, las miles de posibilidades obscuras que pasaron por mi mente; el sufrimiento que me imaginaba que estaba sintiendo mi hijo calaba un agujero en mi corazón. Fueron los minutos más largos de mi vida, al enterarme que mi pequeño estaba perdido y que nadie sabía dónde estaba. Es una realidad que hasta que a uno mismo no le pasa no toma en cuenta ciertos peligros, yo veía estos miles de anuncios de pérdidas de niños en los noticieros o hasta en Facebook, me daba pena  pero sólo llegaba hasta ahí. Pero cuando a una le pasa el mundo se le cae encima; entonces me puse hablar con familiares, con otros padres y también leí toda la información que estaba a mi alcance.

Una de las conclusiones más importantes a las que llegué fue que no podemos dejar en manos de otras personas la seguridad de nuestros niños, sino que como padres tenemos que hacernos cargo a través de estrategias que están al alcance de todos tanto como para prevenir o afrontar situaciones de inseguridad.

Uno de los aspectos que me parece fundamental es conocer el nivel de seguridad que nos ofrecen los diferentes espacios en los que cotidianamente conviven los niños, por ejemplo la escuela, la iglesia, grupos infantiles y cursos extracurriculares, si tenemos alguna duda al respecto preguntar todo a sus responsables. Pero esto no debería quedarse ahí, sino que es nuestro derecho exigir que existan las mínimas condiciones de seguridad y si nos damos cuenta que no o hay aspectos que no se han tomado en cuenta pedir que se subsanen, por ejemplo: en el traslado de los pequeños a un lugar alejado; si cuentan con un procedimiento cuando los niños se enferman o sufren un accidente fortuito, es decir contar con un botiquín, y tener la asistencia oportuna de un profesional o personas que conozcan de primeros auxilios, si cuentan con un registro de los niños con números telefónicos y direcciones de domicilio y lugar de trabajo  de los padres. Exigir que no se les deje solos sin supervisión y que tampoco se alejen de resto de los niños. La comunicación con los responsables de estos espacios será la mejor estrategia para prevenir cualquier percance.

No obstante, creo que lo más importante será conocer y aplicar diferentes formas de prevención que están en nuestras manos; a continuación resumiré las que personalmente me parecieron las más prácticas para nuestro medio.

  1.  No debemos dejar desatendidos ni solos a  los niños en ningún lugar, si no podemos estar los padres, deben quedarse al cuidado de una persona de nuestra total confianza.
  2. Debemos enseñarles a no abrir la puerta o contestar el teléfono y dar información a ningún extraño, es decir que si no conocen a la persona comunicarlo con alguien mayor y no conversar con él.
  3. Los debemos educar para que sepan los nombres completos de sus padres, lugares de trabajo y teléfonos (inclusive  de los abuelos) y también cómo contactar a la policía o una persona de confianza en una emergencia.
  4. Debemos desarrollar una contraseña, de forma que si un extraño se les acerca diciéndoles que le envían sus padres, los pequeños le pidan esta contraseña y si la persona no la conoce darse cuenta que miente y alejarse lo antes posible.
  5. Enseñarles que no acepten nada de desconocidos aunque esto sea algo que ellos quieran mucho. Investigar si traen a la casa objetos que no son de su propiedad, como ser juguetes, o comestibles (dulces, galletas, etc.)
  6. Debemos hacerles comprender que los adultos no guardan secretos con niños,  y que no debe haber secretos que nos guarden a los padres, deben decirnos todo. Por tanto nosotros debemos saber con quiénes juegan, en qué juegan, etc. No como policías interrogando sino como padres interesados en lo que hacen sus hijos.
  7. Debemos enseñarles desde pequeños primeros auxilios básicos como son limpiar una herida o raspadura y cómo poner un vendaje.
  8. Enseñemos a los hijos que si un desconocido los sigue ellos se deben asegurar de ir a un lugar público, como una tienda o cualquier negocio.
  9. Si los niños se quedan en casa al cuidado de una empleada, conocer de ella todos sus antecedentes, direcciones de vivienda y otros, de ser posible contar con una persona que garantice su trabajo y en todo caso dejarlos el menor tiempo posible.


Estos son algunos consejos que nos pueden ayudar a conseguir mayor seguridad para todos los pequeños, tal vez ustedes mismos conocen otras, informen a otros padres, nunca habrá demasiada información al respecto. Los hijos son el tesoro más valioso que tenemos, no dejemos al azar su seguridad. En nuestras manos está la posibilidad  de prevenir, sobre todo algunas situaciones, si hablamos con ellos y si nos ganamos su confianza. Es nuestra responsabilidad crear espacios seguros para ellos para que crezcan de la forma más sana y feliz posible, sólo así estaremos formando seres humanos buenos y sanos.

Vocación de Servicio, un Reto Para los Nuevos Bachilleres

Desde el año pasado los nuevos bachilleres llevan preguntándose cuál es la carrera que van a estudiar, ¿qué los motiva o inspira para hacer esta elección? fue una de las interrogantes que me asaltaron escuchando las noticias sobre el examen de admisión 2017 de la Universidad San Francisco Xavier, más aun confirmando que las carreras más cotizadas para los postulantes siguen siendo medicina y derecho; pero otra pregunta que me hice fue ¿cuántos de estos nuevos bachilleres tienen una verdadera vocación de servicio a la sociedad?

Entonces, ambas interrogantes se conjugaron en una que personalmente me parece la más importante desde un enfoque humanista y social ¿Estamos formando como padres y maestros, jóvenes, hombres y mujeres, que sueñen un futuro en el que pueden contribuir a su sociedad a través del servicio en salud, justicia, enseñanza, etc.? Por algunas respuestas que tuve en una pequeña encuesta que hice a los nuevos bachilleres, parece que no, la mayoría de las razones que me dieron al responder el por qué eligieron estudiar cierta carrera fue por ejemplo porque se gana mucho dinero, porque sus padres les obligaron, porque les gustan las materias y otras razones de distinta índole; pero ninguna demuestra una verdadera vocación y menos aún un interés de servicio a los demás.

Una de las causas para este desinterés de nuestros jóvenes, que obviamente no puedo generalizar, puede ser el distorsionamiento que se ha hecho de muchas de estas carreras. Por ejemplo el magisterio, en la cabeza de los jóvenes, no la conciben como una oportunidad de formar generaciones de seres humanos con valores, inspirando sus mentes y sus espíritus, cuidando sus sueños y motivando a que puedan sacar lo mejor de sí en la época de escuela y colegio, sino que la razón para escoger esta profesión es porque se cuenta con un trabajo seguro pase lo que pase, sea en la ciudad o en la provincia.

Lo mismo pasa con medicina y derecho, en vez de ver la oportunidad de salvar vidas, no sólo de las personas que tienen la posibilidad económica, sino de personas que no cuentan con el suficiente dinero, de buscar la verdad y la justicia por encima de cualquier cosa, especialmente de inocentes que no cuentan con el dinero suficiente para defenderse. Solo ven como  razones para escoger estas profesiones el interés monetario, es decir, lo mucho que se puede ganar en el ejercicio de la profesión.

Lamentablemente, como sociedad contribuimos  con esta distorsión porque tenemos una visión exitista de la vida, es decir que como padres y maestros, creemos que una persona es más exitosa si ha logrado conseguir a lo largo del ejercicio de su profesión una hermosa y gran casa, un auto último modelo, con una carrera de cirujano plástico o un abogado que siempre gana sus casos sean sus clientes inocentes o no, sólo como algunos ejemplos. En contraposición no nos parecerá  muy importante o exitoso un médico que invierte su medio tiempo en un centro de salud gratuito para personas con escasos recursos económicos o un abogado que sólo atiende casos en los que cree, buscando justicia para los que no tienen voz, o un maestro que ha invertido todos sus ahorros para llevar educación de calidad a una escuela rural. Seamos sinceros, ¿valoramos de corazón a este tipo de profesionales? más aun cuando éstos, por las decisiones que han tomado no cuentan con grandes cuentas en los bancos y tampoco han sido reconocidos públicamente.

En consecuencia, pienso que en una sociedad donde es más importante el tener que el ser; la vocación para el servicio hacia los demás parece estarse extinguiendo y realmente es una pena, porque es esta misma sociedad  la que necesita más jóvenes, hombres y mujeres con esta vocación para contribuir ya sea a la formación de mejores seres humanos, para preservar la salud de todas la personas, para buscar la verdad y proteger al inocente, castigar al culpable y hacer así una diferencia en el presente y también en el futuro de nuestro país.


Por lo que les propongo nuevamente el reto de repensar lo que les estamos enseñando como valores fundamentales a nuestros hijos, cada día en casa, en la escuela, porque la felicidad de éstos también depende de lo que harán toda su vida, trabajando en algo que amen y les apasione y además que les pueda dar la gran satisfacción de servir a los que más los necesiten, como un estilo de vida más humano y pueda ser replicado después por sus propios hijos.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Dignidad Humana y Trata de Personas

Desde hace unas semanas dos noticias alarmantes quedaron en mi cabeza, la primera un reporte de una cadena internacional que denuncia la trata y tráfico de personas a través de la frontera  en Villazón. La segunda, el caso de tres niños bolivianos explotados en Chile como peones agrícolas; por lo que decidí investigar  el tema mediante internet y el resultado todavía fue más alarmante. En la misma semana cuando todo el mundo está muy contento disfrutando del Dakar, se registrarán 10 casos de trata y tráfico de personas en Bolivia, este flagelo mueve más de 30 millones de dólares y el 97% de las víctimas son mujeres.

No hay duda de que esta es una realidad que se vive a diario en nuestro territorio a pesar de contar con una Ley Integral contra la trata de personas desde el 2012; pero principalmente debemos pensar que es un fenómeno que nos deshumaniza de varias formas: las víctimas son consideradas como simples objetos de compra y venta; los victimarios no consideran que como consecuencia de sus actos pueden causar la muerte de sus víctimas. Así les propongo reflexionar sobre 4 aspectos de este problema, que nos mostrarán un panorama más completo de sus causas y desembocarán en su prevención.

VÍCTIMAS: Familias de escasos recursos económicos e incluso del área rural que al recibir una oferta de trabajo para sus hijos en una ciudad o en otro país, la toman como una gran oportunidad; en otros casos, los propios progenitores  venden a sus hijos para salir de un apuro económico; además en las urbes otras víctimas con engaños son capturadas;  el dato que debe primar aquí es que son las mujeres, adolescentes, niñas y jóvenes las más vulnerables.

VICTIMARIOS: Es triste pensar que existe gente en el mundo dispuesta a arrebatar la libertad y la dignidad a las personas solo para ganar un poco de dinero. Cabe resaltar que además su trabajo es en red y dentro de ellas cuentan con integrantes que trabajan dentro de instituciones gubernamentales, funcionarios corruptos, ya que de otra forma sus actividades no podrían resultar efectivas.

AUTORIDADES: A pesar de existir medidas legales como la Ley, parece ser que lo único que se ha avanzado es  contar con más casos visibilizados en el país; sin embargo todavía muchas de nuestras fronteras no cuentan con un control más  eficiente para evitar este tipo de hechos y en cuanto a políticas de prevención, personalmente sólo he visto algunos mensajes en medios de comunicación y alguna que otra actividad.

FAMILIARES: La pobreza, sumada a la falta de oportunidades educativas y laborales en el área rural se convierte en la causa por las que muchos padres envían a sus hijos con extraños a trabajar. Por otro lado, el desconocer que nuestros hijos tenían una relación virtual a través del Facebook con una persona que pudo llegar a convencerles de abandonar su hogar es una señal de cuan poco los conocemos, nos comunicamos  y del escaso tiempo que les dedicamos hasta que ya es demasiado tarde.

PREVENCIÓN: Si bien la prevención de los casos en el área rural depende de informar y educar a los padres y a los jóvenes, en el caso de las urbes, los padres tendremos que estar más atentos sobre lo que hacen nuestros hijos en su vida cotidiana como en su actividad en Internet. Entonces no es sólo conocer que nuestra niña de 13 años tiene su página en Facebook, sino saber qué publica en ella, quiénes son sus amigos, quiénes la siguen, qué comentarios se publican, etc.  Lo mismo pasará en el Whatsaap, deberemos estar atentos a comportamientos compulsivos  de conversaciones por este medio; por tanto tendremos que manejar, queramos o no, la tecnología y todo lo que esta conlleva para estar a la par con nuestros hijos. Pero algo que es de real importancia es ir construyendo una relación de confianza con nuestros hijos, es decir si nosotros desde pequeños aprendemos a escuchar lo que ellos tengan que decirnos aunque no sea algo importante para nosotros, lo es para ellos, y así lograremos que cuando tengan dudas o problemas acudan a nosotros para recibir una orientación o consejo y no a terceros.


Para finalizar y a modo de conclusión de todo lo reflexionado, es que todos tenemos que ser conscientes que muchos son los peligros que corremos nosotros y nuestros seres queridos, pero que si enseñamos desde pequeños a los niños la importancia de la dignidad humana, de uno mismo,  o de cada persona con la que nos topamos en la vida, estaremos previniendo cualquier flagelo porque estaremos formando ciudadanos que exigirán el respeto a su propia dignidad y a la de los demás construyendo así una sociedad más humana.