Les ha pasado alguna vez
¿sentirse totalmente abrumados por las responsabilidades que tienen en su
trabajo; sentir que el estrés los sobrepasa al punto de afectarlos físicamente;
y que no podrás cumplir con las fechas de entrega, que no estás capacitado para
asumir todas las labores que te encomendaron?
Se han dado cuenta que, en la
actualidad, en las solicitudes de personal un requisito para acceder a un
número creciente de cargos es tener la capacidad de trabajar bajo presión ¿qué
quiere decir esto? Encontré esta definición de la Universidad EAFIT Colombia: “…Trabajar
bajo presión puede entenderse como la competencia de trabajar bajo condiciones
adversas, de tiempo o de sobrecarga de tareas, manteniendo la eficiencia”.
A estos datos se suman el
creciente número de personas en todo el mundo que mueren debido a una
sobrecarga de horas laborales, la noticia más reciente fue la de una joven
periodista japonesa de la cadena de noticias NHK que murió después de trabajar
varias horas extras y solo tomar dos días de descanso en un mes. Su muerte fue
debido a una “insuficiencia cardiaca congestiva” una de las varias enfermedades
que se describen como consecuencia de trabajar más de 50 horas al mes; según la
noticia ella lo había hecho 159 horas en un mes.
Todo esto nos da la base para
poder reflexionar sobre este tema que cada día se va haciendo más común no solo
en países del Norte o Europa sino en nuestras ciudades. En mi experiencia, si
bien no pasé por lo que pasó la periodista de la noticia, también tuve presión en
la entrega de trabajos para una fecha específica; pues no me dieron el tiempo
necesario para su realización; también experimenté el estrés de querer que las
actividades, fuera de horarios de trabajo, terminen pronto para poder ir a casa con mi familia y
por supuesto que mi trabajo sea sobresaliente siempre. Probablemente como madre
la ansiedad de volver a casa pronto será normal, pero me imagino que para los varones
también es una preocupación tener que estar trabajando en un horario en el que
deberían estar disfrutando con sus familias.
Es cierto que la competitividad y
la falta de fuentes de trabajo influyen para que no nos pongamos a pensar por
qué las instituciones necesitan que sus empleados tengan la capacidad de
trabajar bajo presión, ¿es que acaso los objetivos institucionales, metas y
acciones o actividades no han sido planificadas con anterioridad para que no se
deba correr a contra reloj? Así no tener que presionar a sus colaboradores a
trabajar en situaciones adversas para lo que necesitará hacerlo en horas extras
ni que realicen trabajo en menos tiempo del necesario.
Pero lo más importante es ¿por
qué nosotros aceptamos esta situación, dejamos que nos presionen y nos exijan
más de lo que es posible, por qué dejamos que el trabajo se convierta en un
ámbito de nuestra vida más importante que nuestra familia? Probablemente por
estas razones los “millennials” (generación que nació entre 1980 al 2000)
prefieren avocarse casi completamente a su desarrollo profesional y con lo que
ganen dedicarse a viajar y disfrutar de la vida, es un planteamiento de estilo de vida válido; sin
embargo quedan las preguntas ¿Qué pasa con el ámbito familiar? ¿Qué pasará
cuando hayan envejecido, sean despedidos, se enfermen y no puedan trabajar, o cuando
se les termine el dinero ganado con tanto esfuerzo? ¿Quién estará allí para
apoyarlos, consolarlos, acompañarlos si no han desarrollado y fortalecido su
familia?
Lo importante de vivir una vida
equilibrada es justamente, encontrar un equilibrio y eso significa que como
seres humanos debemos desarrollar de manera equivalente todos los ámbitos de
nuestra vida: familiar, profesional, social, física, etc. Porque si nos
concentramos en una sola lo que lograremos serán síntomas como la depresión, frustración,
estrés y otros; pasa por ejemplo, cuando una madre de familia solo desarrolla
su ámbito familiar y deja a un lado el profesional; cuando sus hijos crecen y
se van de la casa siente que su vida ha terminado y una mujer que sacrifica su
vida familiar por su trabajo tampoco es bueno.
En conclusión pienso que no
debemos ver el trabajo como el fin último de nuestra vida, la felicidad debe
serlo y para conseguirla todos los ámbitos deben estar equilibradamente
desarrollados de manera que seamos los mejores en el trabajo, pero también seamos
los mejores padres de familia, hermanos, hijos en cada familia, tengamos buenos
amigos y así conseguiremos desarrollarnos como seres humanos felices que buscan
la felicidad de los demás.