miércoles, 1 de marzo de 2017

Salud más Humana para Todos

Desde hace más de cinco años que estoy afiliada a la Caja Nacional de Salud, gracias al trabajo de mi esposo, la verdad es que como muchos no soy afecta a ir al médico muy seguido, pero hace seis años tuve que hacerlo al quedar embarazada, al igual que me pasó hace 11 meses al esperar a mi segundo hijo. Además de estos dos momentos de necesidad no visité ni el Policlínico ni el Hospital Jaime Mendoza; lamentablemente, las veces que tuve que hacerlo no siempre fue la mejor experiencia, a pesar de que en algunas ocasiones encontré profesionales y administrativos que fueron muy amables también encontré (en más ocasiones) profesionales y personal que parecía aburrido, de mal humor, muy ocupado para despejarme alguna duda o preocupación y hasta como si me estuviera haciendo un favor al atenderme.

Esta es una realidad que vivimos los afiliados a esta entidad y a pesar de que el foco de interés de estas últimas semanas ha estado en el paro de sus actividades debido a la exigencia del cambio del gerente nacional, como es habitual en esta columna, me he querido concentrar en una preocupación más estructural y humanitaria del tema, porque estoy segura que en la Caja Nacional de Salud como en todos los espacios públicos se necesitan servidores más humanos que antepongan las necesidades, las dudas, miedos y sufrimientos de los pacientes por encima de sus problemas personales.

No creo que el trabajo de atención al paciente sea fácil, porque los pacientes no somos muchas veces educados, considerados, comprensivos, ni sabemos hacernos entender pero también es cierto que cuando uno estudia una profesión y más aún cuando acepta un trabajo, sabe que necesita cierta actitud y ciertas habilidades para llevarlo adelante con éxito. Es así que todos los trabajadores (médicos o administrativos) que tienen la función de atender a los pacientes deben cargarse de paciencia, para realizar su labor, practicar la empatía y la asertividad para poder informar y guiar a las personas que se acercan a estos centros de salud en búsqueda de un alivio a sus dolencias.

Para esto,  en primera instancia se necesita una gran vocación de servicio por parte de profesionales y administrativos, pero además una constante capacitación en diferentes temáticas, no conformarse solamente con relaciones humanas sino buscar temas que de alguna manera contribuyan a una atención con calidez y así lograr que para estos servidores los pacientes no nos transformemos en un simple número más, sino en personas que al igual que ellos tienen miedos y sufrimientos.

Está comprobado que para los pacientes no sólo es necesario un tratamiento médico, sino llegar a un espacio en el que respeten su dignidad como personas, y en los casos de grupos vulnerables como niños, ancianos, embarazadas y enfermos terminales que puedan encontrar personas que por otra parte les brinden calidez humana que haga mucho más fácil su estadía en estos espacios. Muchos estudios han comprobado que como parte de cualquier tratamiento médico el buen humor, la paz y la tranquilidad son necesarios para una recuperación exitosa y cada uno de estos aspectos están en las manos de los servidores públicos de estos centros de salud.

Sin embargo estoy consciente que para esto es necesario un cambio estructural, un cambio de filosofía, de forma de hacer las cosas, ¿de qué sirve que un médico o administrativo entre a trabajar con mucho entusiasmo e ilusión de servir a las personas si el sistema lo arrastrará a hacer las cosas de la forma tradicional suprimiendo la humanidad en su trabajo? Entonces estructuras superiores deben ser las que cambien  la forma de afrontar el servicio público, mejorando los salarios y los incentivos a los mejores servidores de tal manera que los trabajos en una caja de salud sean espacios en los que una persona quiera ocupar sirviendo a los demás con humanidad, con calidez, con verdadera caridad como si lo hiciera por un ser querido, buscando el bienestar del otro. Sólo así conseguiremos que la salud mejore en nuestras ciudades y que también los servidores públicos queden satisfechos del trabajo que realizan y sean valorados por su labor.


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